CIPAZ

La construcción de la paz es con las mujeres

5 de abril del 2021

Por Maria del Mar

En esta última semana el nombre de Jineth Bedoya resuena en Colombia, después de 11 años donde la justicia no ha hecho nada frente a su caso. Escuchar su relato ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos genera profunda tristeza y digna rabia, todos los y las colombianas tenemos que escucharla, no sigamos los pasos de Camilo Gómez, director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado colombiano quien se fue de la sesión acusando a los jueces de una supuesta imparcialidad en la investigación, pero pareciera que no escuchó ni una sola palabra de Jineth en su interrogatorio.

Este es el primer caso de violencia sexual en el marco del conflicto armado en Colombia que pasa a la CIDH. Aunque todo el escenario es desafortunado, esto es un gran avance en la garantía de los derechos humanos y de las mujeres, la verdad y la reparación de las victimas de violencia sexual en el país. Lo que vivieron las mujeres en el marco del conflicto aún hoy en día es poco escuchado y reconocido, además son las mujeres, en el lugar y/o bando que sea, quienes siguen sufriendo VBG pues ni la guerra ni el patriarcado se han acabado.

La justicia constantemente le pide a las víctimas pruebas más allá de sus relatos, así repitan en campañas nacionales contra la violencia de género que el Estado le cree a las víctimas y que solo hace falta el relato de la mujer victimizada para hacer justicia y prevenir VBG. Muestra de eso es como Julieth Bedoya junto a su equipo de trabajo se han dedicado por 11 años a hacer una investigación periodística exhaustiva sobre su caso, recoger testimonio y todo tipo de pruebas que soportan los hechos, pero eso no le bastó a la justicia colombiana.  

Luego de más de cuatro años del Tratado de Paz con las Farc-ep y gracias a las investigaciones de la Comisión de la Verdad, la JEP e instituciones académicas podemos afirmar que en el conflicto los hombres de las milicias no solo aprendieron a matar sino también a violar, esto hizo parte del entramado de acciones que mantuvieron durante años la guerra, donde el cuerpo de las mujeres se convirtió en una extensión del territorio que por ende era apropiable bajo la violencia, el miedo y la intimidación. 

Ahora bien, de todo esto solo nos queda escuchar a las víctimas, sin ellas el ciclo de violencia seguirá su curso, no solamente porque estaremos destinados a repetir la historia sino también porque la memoria y la verdad constituyen el escenario más importante para la construcción de la paz y para la reparación eficaz.  Los testimonios de las mujeres son fichas protagónicas en el rompecabezas, la historia de Jineth Bedoya es la primera de muchas que aún están perdidas, olvidadas  o mal ubicadas. Desde CIPAZ le expresamos a Jineth Bedoya y a todas las victimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado que la construcción de la paz será con ustedes o no será porque en Colombia los cuerpos de las mujeres han servido como armas de guerra, es hora de no callar: #EstamosContigoJineth

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